domingo, 7 de febrero de 2010
























Helensburgh Scotland
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Posiblemente a la salida del colegio, con el dinero de varias semanas, un muchacho enclenque, se acercaria a la tienda a comprar todo tipo de golosinas, caramelos, chicles.. que le permitieran sus modestos ahorros, llegaria a la tienda y veria al viejo tendero que sabe Dios cuanto años llevaria vendiendo alli, posiblemente antes de que se inventaran los caramelos pegados a un palo. El niño se acercaria risueño al tendero y con su flacucho dedo señalaria como una brujula la golosina mas ansiada de la semana, normalmente solia cambiar de parecer, alguna vez repetia, el tendero bien sabia que si ponia la novedad en el mostrador el niño picaria y daria igual, cuantas horas se hubiera estado pensando cual golosina seria la golosina de la semana, por que al niño se le irian los ojos a ese papel llamativo, a las letras amarillas chillonas que anunciaban el "new" de la novedad del material y entonces el dedo del niño iria directo hacia alli.